(03543) 431307   Maipú 33 - Va. Allende - Cba - Arg.

28 años de trayectoria

By February 28, 2017 at 2:16 pm

Esta historia bien podría ser una más de tantas historias argentinas: llenas de familia, solidaridad y coraje. Es como un hilo conductor, un distintivo que se hace presente en muchas reseñas de nuestra cultura.

Daniel es el 13° de 15 hermanos. Nació en el norte de Santa Fe y muy joven decidió valerse de su oficio de albañil trasladándose a la ciudad de Villa Allende. Allí, literalmente, construyó su destino. Levantó con sus manos un edificio que alojaba locales en la calle Maipú 33.

El año 1989 fue difícil para Nelly, la hermana de Daniel que tenía una mosaiquera en el Chaco. Un crédito solicitado para renovar las máquinas de su fábrica se convirtió de un día para el otro en una deuda inalcanzable por el estallido de la hiperinflación. La realidad de la economía argentina les pegó duro y lo perdieron todo. Fue entonces que Daniel le ofreció instalarse en Villa Allende y poner un negocio, cualquier negocio, en el local que él había construido, y puso a su disposición sus ahorros como un capital inicial para que pudieran volver a empezar de cero.

Nelly y Daniel se encontraron al día siguiente en Buenos Aires, mitad de camino y ciudad donde todo se decide. Con un café de por medio y ajustados de tiempo, debían definir a qué se dedicarían desde ese día, hacia el futuro. Después de arrojar las opciones sobre la mesa, decidieron que vender artículos de blanco para el hogar era una buena alternativa porque (en ese entonces) eran productos que no pasaban de moda, ni tenían fecha de vencimiento. Entonces acto seguido, ubicaron proveedores del rubro y cargaron la camioneta de Daniel con mercadería hasta donde su capital se los permitió.

El 17 de febrero de 1989 Blanco Hogar Villa Allende abría sus puertas por primera vez, colmado de familiares, vecinos, amigos y un siempre cercano Padre Mariani, que derramó allí sus bendiciones. Fue tan buena la acogida de la comunidad, que quince días después hubo que volver a Buenos Aires para reabastecer el negocio. Luego se incorporaron las telas, el taller de confección, la venta de colchones y todos los servicios que iban madurando con el paso del tiempo.

Como todas las empresas argentinas, Blanco Hogar sufrió muchos embates, aunque siempre de origen externo: crisis económicas, efecto tequila, proliferación de hipermercados y los más tristes e inevitables; las inundaciones.

Siempre salieron adelante. Porque la fortaleza de Blanco Hogar estaba en su interior: la familia que la fundó, la comunidad solidaria que los acogió, y la nueva generación que tomó las riendas del negocio con nueva energía, nuevas ideas y los mismos valores y principios fundacionales. Las hijas de Daniel, Laura y Fabiana, dos “leonas” (como las define él, con los ojos llenos de lágrimas) capaces de ponerse de pie ante la adversidad. El sobrino que oportunamente fue a buscar y convencer a Santa Fe para que formara parte de esta historia: Víctor.

Daniel es Daniel Debárbora.

Felices 28 años, Blanco Hogar!

Hoy ya son tradición en la ciudad que los vio nacer.

About the Author: